sábado, 15 de diciembre de 2012

El frutero se rompe al final de la tarde,
y la manzana que soy rueda despeinada por los raíles del metro callado.
Destino:
El mismísimo vacío enlazando con la mismísima mentira.
Hora de llegada:
La más triste para usted, disculpe las molestias.
Manzana obligada a pudrirse esquinada entre hierros,
Entre máquinas expendedoras desenchufadas……
sin sus rojos ni verdes…su rostro descolorido.
Y hasta la siguiente vez.
Días cargados del tiempo lento despavorido,
de cuartillas sucias y garabateadas.
Y un dudoso llamamiento golpea de nuevo,
Sí, lo es, es la siguiente Vez!
Ese día milagrosamente se siembra la fruta y nace en carne de edén,
la oxidada, sí!
La que había muerto de sed en la estructura metálica!
Esa ha nacido de nuevo hoy, fresca y a la altura exacta de su boca
la que me exprime, la que se bebe el zumo hasta mi palidez,
la que explora hasta mi adormecimiento en su frutero.
Hoy también tomo prestado un descanso y una felicidad en un hueco,
Que también se rompe al caer la tarde.













Miriam Nisa

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