lunes, 26 de junio de 2017

Primera epístola a CAMIL C. STÎNGĂ


I

en persona hablas conmigo en castellano
por escrito hablas conmigo en inglés
me duele mucho
te expresas mejor
en el idioma de tu exnovia
la irlandesa
que tiene un coño pelirrojo
y mínimo
lo sé por una foto


II

perdón por sacar otra vez el tema de tu exnovia
en realidad no me importa me da igual me da lo mismo
no estoy celosa ni nada sólo he mencionado a tu exnovia
porque me parecía que podría quedar bastante bien en el poema

en plan contrapunto anáfora o algo

el caso es que toda educación sentimental es básicamente
lingüística

ambos por desgracia hemos besado a gente francesa y sabemos lo que es
eso

compara cómo es hablar e-mail contra e-mail mejilla contra mejilla historia
de la lengua contra historia de la lengua
oficial

ahora yo soy tu exnovia

ahora yo soy tu exnovia pero tú sigues diciendo cosas del tipo
you don’t want a relationship with me ok?

i also told people i may come to NY but it does not change a thing now ok?
i don’t feel like talking with you now not now for sure ok?
ahora yo soy tu exnovia


III

cuando vivíamos en barcelona y nuestros labios
eran literalmente nuestros
labios

leíamos poemas en rumano
leíamos poemas en castellano
leíamos poemas en francés

tú corregías mi pronunciación en francés
aunque a mí no me gustaba nada tu pronunciación en francés
y te suplicaba que me leyeras más poemas en rumano o en castellano
a veces me hacías caso y me leías poemas en rumano o en castellano

aunque estuvieras hecho trizas
aunque al día siguiente madrugaras
mucho

post-coitalmente como todas las cosas
que dijimos
desesperados y dulces los poemas
manaban de la quietud
del frío

hay un verso de stanescu hay un verso de stanescu hay un verso
que escribiste en una postal desde
constanza
que nunca recibí

no leíamos nada en inglés nada en inglés nada en inglés
aunque te robé un ejemplar de alice in wonderland
que estaba en la estantería

no sé si esto tiene algún significado psicoanalítico o si admite alguna lectura
simbólica


IV

cuando vivíamos en barcelona y yo no era tu exnovia

para que te enamoraras de mí
a veces te hablaba en rumano
con acento español

con timidez
ea devenise încetul cu încetul
cuvânt

para burlarme de ti para hacerte rabiar
para que te enamoraras perdidamente de mí
a veces te hablaba en español con fortísimo acento rumano

caía la nieve ne-gra

ne-gra

ne-gra

y tú te ofendías bastante y me decías que era una racista asquerosa
y yo te decía que no y me reía
porque tú te reías

aunque era un poco verdad


V

cuando vivíamos en barcelona

cuando estabas medio dormido
o dormido
o feliz

cuando tenías sueño o cuando tenías sueños
que se cumplían

de repente me hablabas en rumano

sin darte cuenta

se te iba la cabeza al apoyar yo mi cabeza
en tu bellísimo esternón

aprovecho para decir que no entiendo cómo tu bellísimo esternón
no puede parecerte una maravilla de la naturaleza
imperdonable
dado todo el dolor dado todo el horror
que hay en este mundo

el caso es que de repente me hablabas en rumano

y te sorprendías si me quedaba callada no sabiendo qué contestar

y regresabas a algún lugar al que te gustaba regresar mi mano en tu mano

mi mano en tu corazón
de vez en cuando
yo me ponía muy contenta porque me parecía que podría
contar esto en un poema

y que quedaría bastante bien bastante melancólico


VI

cuando vivíamos juntos en barcelona

hablarte en catalán era hablarte en el lenguaje del paisaje
where our love grew

en tus palabras

pero también era hablarte en el lenguaje de algún que otro exnovio
o de alguna que otra exnovia

o sea lo que sucede con todo lenguaje con todo amor con todo crecimiento
y decrecimiento

no hablo necesariamente de nosotros

hablo de todos nosotros

por eso no me gustaba hablarte en catalán

pero me gustaba hablarte en catalán
porque era hablarte en el lenguaje del paisaje
where our love grew

en tus palabras

y era pronunciar palabras mías que yo había perdido
dentro de mí
feia segles

y era pronunciar palabras que tú y yo podíamos ganar
por ejemplo
segles

y además uno de los hitos de nuestra relación tuvo lugar
en la playa de sa riera de begur
y en el castillo de begur

y además resulta que en el tren de camino a sitges
te enseñé la conjugación del presente de indicativo del verbo estar

que es fácil


VII

resulta bastante ridículo que esté estudiando italiano
en brooklyn
para acercarme a ti
que estás en japón

sólo porque hiciste tu doctorado en florencia
y eres cuatrilingüe

según las malas lenguas más me valdría retomar el alemán

hace 10 años cuando vivía en boston tuve un amante italiano
muy seductor y muy cruel

soñé con él anoche

me gritaba algo muy alegre y muy irrelevante en pésimo inglés

jennybel también salía en el sueño pero en fin ni siquiera sé si te he contado esta historia

el caso es que toda educación sentimental es básicamente
lingüística

y de alguna manera incomprensible
me ha dado por creer que si logro comprender
a dante alighieri

tal vez el paraíso

lograré comprenderte

menos mal


VIII

cuando vivíamos en barcelona

solías enfadarte porque era perezosa o cobarde y no leía a aristóteles
con atención
solía enfadarme porque eras perezoso o cobarde y no leías mis poemas

¿qué vas a hacer ahora con este poema?
¿lo vas a leer?

a veces yo estaba tú estabas nosotros estábamos
como ellos como unos ellos
cualquiera

en otro país

y por otros motivos

quiero decir que ninguno de los dos cumplimos
nuestras promesas más
sensatas

pero leíamos poemas

y nunca en inglés


IX

cuando vivíamos juntos en barcelona
cuando di aquel recital de poesía en barcelona
tenía pensado leer delante de todos un poema
sobre ti y sobre nosotros

en rumano y en castellano

al final no conseguí inspirarme no escribí nada no leí nada
sobre ti o sobre nosotros

de todas formas tú grabaste unos vídeos bastante bonitos
que he visto tres veces porque salgo guapa aunque no me gusta cómo suena mi voz

en esos vídeos


X

cuando vivíamos en barcelona
cuando tenía pensado escribir un poema sobre ti y sobre nosotros

en rumano y en castellano

mi plan era escribir un poema tristísimo basado en la disonancia
y en el azar

no iba a ser un poema excesivamente filosófico

aunque pensaba aludir en algún momento a ese artículo académico tuyo
sobre el concepto de fe en dworkin y en derrida a la sombra de kant
en el contexto del debate del postsecularismo

para que te hagas una idea

por ejemplo había pensado en escribir algo del tipo

cuando tú tenías +13 años yo tenía -13 años
cuando tú sentiste en tus propias carnes la llamada de la revolución
el 17 de diciembre de 1989
yo pesaba 11’8 kilogramos y tenía los ojos azules y el pelo
negro
como tu pelo
cuando tú vivías en mozambique
yo existía tan sólo
como deseo como proyecto como burbuja dentro mi madre
y dentro mi padre
tan subconscientemente tan misteriosamente
que lo curioso es que ambos siguieron viviendo
sus vidas
cada uno en su respectiva ciudad
lejana cada uno
sin el otro
como si nunca fueran a encontrarse
pero se encontraron
se encontraron
cuando tú te marchaste a bucarest nació mi hermano y yo
no me acuerdo muy bien aunque dicen que me puse bastante celosa pero enseguida
lo amé
mucho
mucho después
cuando yo me marché a inglaterra y cambié de religión para siempre
tú tenías mi edad
cuando tú tenías hambre y tu madre tenía hambre y tu madre pintaba
cuadros y cuadros y cuadros
yo no era nada
cuando aprendí a leer y a escribir no sé qué hacías tú
cuando lloré pensando que algún día mi madre y mi padre iban a morirse
no sé qué hacías tú
tal vez también llorabas tal vez estabas ligando con alguna chica bonita
hija de algún cargo del partido
cuando yo era una niña salvaje por los campos de castilla no sé qué hacías tú
tal vez eras un niño salvaje por las calles de târgoviște
o igual estoy calculando mal y ya estabas desmayándote
por los pasillos de la biblioteca nacional
széchenyi
de tanto alcohol o de tanta belleza
cuando yo me emborrachaba en vichy y en lyon y en estrasburgo y en parís
no sé qué hacías tú
cuando yo perdía el tiempo con aquellas personas no sé qué hacías tú
cuando te enamoraste por 6ª vez yo me enamoré por 2ª vez
oh lo recuerdo
muy bien
cuando tú conseguiste aquel trabajo en la universitat pompeu fabra
yo conseguí aquella beca para estudiar en la universitat pompeu fabra
cuando tú comenzaste a desenamorarte de ella y a enamorarte de mí
por 1ª vez
yo no sabía nada
cuando me volví loca y enfermé tú te volviste loco y enfermaste
gravemente
en otro país y por otros motivos
cuando murió tu madre
yo no sabía nada
y me hubiera gustado saberlo
para besarte hasta morir hasta morirnos asfixiados de tanto dolor y
de tanto horror y
de tanta ternura
cuando te necesite
cuando te necesite dentro de muy poco tiempo
cuando te necesite dentro de muy poco tiempo tengo miedo no sé dónde estarás


XI

ahora vivo en nueva york

para que te hagas una idea
se me ocurrieron un montón de falsos paralelismos por el estilo

ahora vivo en nueva york
para que te hagas una idea
hablo en inglés escribo en inglés

hay un montón de cosas que se me ha olvidado decir aunque son muy importantes


XII

ya te dije hace unas semanas que llamé por teléfono al romanian cultural institute
hace unas semanas
pero no contestaron mis preguntas

ya te dije hace unas estrofas que lo de nombrar a tu exnovia
hace unas estrofas
era sólo una estrategia poética

no sé exactamente qué significa este poema
a nivel psicoanalítico o si admite alguna lectura
simbólica

últimamente todos mis poemas son circulares
y estoy comenzando a hartarme

del invierno

quería evocar millones de detalles millones de casualidades millones de poemas y cosas
que dijimos
sin tener que decirlo
directamente

en este poema tristísimo

o sea quería nombrar el correlato objetivo
el amor el lenguaje el crecimiento el decrecimiento todas esas contingencias y cosas
que florecen en la quietud del amor del lenguaje del frío
pero no supe cómo

cuando ha pasado el tiempo

cuando ha pasado el tiempo

voy a mandártelo a ver qué te parece
espero que llores


Berta García Faet  de La edad de merecer (La bella Varsovia, 2015)

domingo, 25 de junio de 2017


Después de todos, están esos otros
que ya has leído o que nunca has abierto,
pero siempre llevas encima;
en el bolsillo del pantalón,
en las maletas abisales,
en las bocas tiernas de la ropa de invierno.

Son el patrimonio rectangular de la rutina,
los gramos que un día perderemos con la muerte.
A veces los abres:
mil caballitos persas se dormían...
todas las tardes en Granada,
todas las tardes se muere un niño...
quiero dormir el sueño de las manzanas...

y luego les cierras los élitros amarillos
contra tu carne.
Otras veces,
antes de adentrarte en los bosques,
los palpas por encima de la camisa
como un revólver heredado.

Iván Onia Valero de Hermanos de Nadie (Karima Editora 2015)

sábado, 24 de junio de 2017

Fábula y rueda de los tres amigos


Enrique,
Emilio,
Lorenzo.

Estaban los tres helados:
Enrique por el mundo de las camas;
Emilio por el mundo de los ojos y las heridas de las manos,
Lorenzo por el mundo de las universidades sin tejados.

Lorenzo,
Emilio,
Enrique.

Estaban los tres quemados:
Lorenzo por el mundo de las hojas y las bolas de billar;
Emilio por el mundo de la sangre y los alfileres blancos;
Enrique por el mundo de los muertos y los periódicos abandonados.

Lorenzo,

Emilio,
Enrique.
Estaban los tres enterrados:
Lorenzo en un seno de Flora;
Emilio en la yerta ginebra que se olvida en el vaso;
Enrique en la hormiga, en el mar y en los ojos vacíos de los pájaros.

Lorenzo,

Emilio,
Enrique,
fueron los tres en mis manos
tres montañas chinas,
tres sombras de caballo,
tres paisajes de nieve y una cabaña de azucenas
por los palomares donde la luna se pone plana bajo el gallo.

Uno

y uno
y uno.
Estaban los tres momificados,
con las moscas del invierno,
con los tinteros que orina el perro y desprecia el vilano,
con la brisa que hiela el corazón de todas las madres,
por los blancos derribos de Júpiter donde meriendan muerte los borrachos.

Tres

y dos
y uno.
Los vi perderse llorando y cantando
por un huevo de gallina,
por la noche que enseñaba su esqueleto de tabaco,
por mi dolor lleno de rostros y punzantes esquirlas de luna,
por mi alegría de ruedas dentadas y látigos,
por mi pecho turbado por las palomas,
por mi muerte desierta con un solo paseante equivocado.

Yo había matado la quinta luna
y bebían agua por las fuentes los abanicos y los aplausos,
Tibia leche encerrada de las recién paridas
agitaba las rosas con un largo dolor blanco.
Enrique,
Emilio,
Lorenzo.
Diana es dura.
pero a veces tiene los pechos nublados.
Puede la piedra blanca latir con la sangre del ciervo
y el ciervo puede soñar por los ojos de un caballo.

Cuando se hundieron las formas puras
bajo el cri cri de las margaritas,
comprendí que me habían asesinado.
Recorrieron los cafés y los cementerios y las iglesias,
abrieron los toneles y los armarios,
destrozaron tres esqueletos para arrancar sus dientes de oro.
Ya no me encontraron.
¿No me encontraron?
No. No me encontraron.
Pero se supo que la sexta luna huyó torrente arriba,
y que cl mar recordó ¡de pronto!
los nombres de todos sus ahogados.

Federico García Lorca

viernes, 23 de junio de 2017

R-21


Envejecer no es ir dejando cosas, sino ir viendo cómo las cosas nos dejan (...)
Canto al viejo coche en su sueño de máquina... te quiero viejo, monstruo, chatarra de mis días
F. UMBRAL

Se llevaron el viejo 21.
25 años: diez apenas de coche,
quince de féretro.
La verde barcaza de los domingos con el corazón de aceite y cilindro,
desde su artritis neumática parece decirnos chao,
un placer.
Tanta vez
atravesamos girasoles,
campos de lluvia,
llegamos al mar
o a tiempo.
Ahora me están llevando.

Iván Onia Valero

jueves, 22 de junio de 2017


Había mezclado los personajes de la larga novela
que estaba escribiendo. Había olvidado quiénes eran
y qué hacían. Una mujer muerta reapareció a la hora
de cenar. Un vendedor a domicilio emergió de un
remolque en el quinto infierno ataviado con una
túnica china. El mismo día en que el asesino debía ser
ejecutado, salió a comprar flores para una tal Rita, que
resultó ser una niña de diez años con trenzas y gafas
de culo de botella... y así todo.
Nunca hizo nada por mí, sin embargo. Seguí
haciéndome más viejo y gruñón, como era mi deber,
en un pueblo ruinoso que siempre describía como
"muerto" y "menos que nada".

Charles Simic

miércoles, 21 de junio de 2017

The sound of silence


Hola oscuridad, mi vieja amiga,
he venido a hablar contigo otra vez.
Porque una visión arrastrándose suavemente
dejó sus semillas mientras estaba durmiendo.
Y la visión que fue plantada en mi cerebro
todavía permanece dentro de los sonidos del silencio.
En sueños sin descanso caminé solo
por estrechas calles de empedrado,
debajo del halo de una luminaria.
Me levanté la solapa al frío y la humedad
cuando mis ojos fueron apuñalados
por el flash de la luz de neón, que resquebraja la noche
y acaricia los sonidos del silencio.
Y en la luz desnuda ví,
diez mil personas, quizás más.
Gente hablando sin conversar,
gente oyendo sin escuchar.
Gente escribiendo canciones que las voces jamás compartirán
y nadie osó molestar a los sonidos del silencio.
'Tontos' -dije- no saben
que el silencio es como el crecimiento de un cáncer.
Escuchen mis palabras que podría enseñarles,
tomen mis brazos que podría alcanzarlos.
Pero mis palabras como silenciosas gotas de lluvia cayeron
e hicieron eco en los pozos del silencio.
Y la gente se inclinó y rezó
al dios de neón que crearon.
Y el cartel encendió su advertencia
con las palabras que estaba formando.
Y los carteles decían que las palabras de los profetas
están escritas en las paredes del subterráneo y en los conventillos.
Y murmuradas en los sonidos del silencio.

Paul Simon (1964)

lunes, 19 de junio de 2017

La noche del nadador


De la noche el nadador vuelve a la nada.
Sobre los eucaliptos la luna lo miró;
no salen de la infancia los curiosos.
Y allá, en la lejanía, altas torres eléctricas
eran buenos gigantes, sajones entre olivos.
El nadados ha sido famoso un día aquí,
en la piscina donde tuvo amores
y amigos que venían a sus fiestas.
En el atardecer, el incendio del agua
como la vida misma era un engaño,
igual de hermoso. El nadador espera.
La noche es su verdad.
Pues ahora es mayor, nada solo de noche,
y a veces oye un búho y es el ritmo del cielo,
el palpitar de las estrellas puras
lo que rompen sus brazos en líquido.
Cuando descansa suele
sentarse en los peldaños, donde puede mirar
el rielar de la luna sobre el agua tranquila.
He aquí su reino.
Nadará una noche y otra noche
y de día será
el que espera la noche de las aguas,
el turbio nacimiento hacia otra gloria.
Ya casi no recuerda.
el cuerpo tan ligero que dividía el sol
cuando él se lanzaba desde su trampolín,
una Roma en el viento.
Oh mañanas del mundo, en cuyo cielo
aparecía su cabeza joven,
surgiendo entre la espuma de la historia.
Oh fuerza que fue fiel.
El búho por tercera vez golpea
en la puerta sagrada y suena el chapuzón
de los que nacerán al otro lado,
apareciendo así, como él solía,
rompiendo superficies,
levantando los brazos en el aire.

José Luis Rey, de La fruta de los mudos (Visor, 2016)

domingo, 18 de junio de 2017

Historias del hielo


Las crónicas nos hablan
de aquella brava rusa, casi niña,
que murió combatiendo al invasor.
Por la mañana el sol la descubría
bajo la nieve, fresca:
grandes ojos azules y, desnuda,
toda su gracia intacta;
los brazos muy abiertos, como para el amor.
Las tropas se paraban a admirar
esa forma esculpida por la mano
brillante del invierno. Más de uno,
aquella misma noche,
montaría a una puta pensando en la muchacha.
No muy lejos,
entre gritos de júbilo,
los niños se arrojaban valle abajo,
a lomos de soldados congelados,
jugando a los trineos.

Miguel Ángel Velasco