jueves, 6 de noviembre de 2014

Paisaje con río


Los hombres han dejado de temblar sobre la noche,
de extraviar el fuego de los muertos
que dulcemente llaman bajo el peso del mundo.
No estoy dormida, sólo juego a caer sobre los sueños
como una tierna aguja.

No quiero deshacer el nudo que me afirma
a la sangre de los iluminados,
yo quiero que mi voz descuelgue del cilantro
y que el índice marque el cuello del embudo
donde resbala el día como un veloz jinete:
esa aventada huella,
su derrota.

Voy a nombrar la esquela de los locos,
de los que guardan el cordón del grito
en la eterna preñez del desamparo:
Ofelia con su luz ahogada,
la mano de Celan abriéndose al paisaje
como un ala difunta sobre el Sena.
Hay en la pureza alguna lengua rota
donde la oscuridad reniega de sus hijos
y los arroja al vaso silencioso
para beber la culpa,
esa infinita culpa.

Todo lo que el dolor alcanza se hace libre
o necesario
o verso.

Sara Castelar Lorca

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