lunes, 18 de febrero de 2013

Poemas en los huesos XXXVIII bang, bang

Cabalgábamos sobre caballos de madera.
Él vestía de negro y yo de blanco.

Me abatió.

Siempre se reía y decía
acuérdate de cuando solíamos jugar juntos.

Ahora se ha ido.

Ni siquiera se despidió.
No tuvo tiempo ni para mentir.

Bang, bang.
Aquella horrible canción.



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