sábado, 21 de enero de 2017


Mu-cha-cho: la punta de la lengua emprende un viaje de tres pasos... Mu.Cha.Cho.
Hoy me lo han vuelto a llamar: "muchacho, el café". No sé cuánto tiempo me quedará antes de que empiecen a nombrarme sin esa piedad rubia y me quiten el flequillo de trigo que tiene esta palabra. Puede que algún mes aún antes de que el gesto se me tuerza definitivamente y aparezcan las buenas formas: "me permite, caballero/ Monsieur, su cuenta/buenos días tenga usted" una tregua, la última antes de que afloren LOS SEÑORES QUE ME HABITAN.

Iván Onia Valero, de Hermanos de Nadie (Karima Editora, 2015)

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