jueves, 28 de mayo de 2015

Alberto Caeiro me acompaña y mira el tráfico detenido


Un semáforo es rojo, y verde, y también ámbar.
El semáforo es, está ahí, pero si piensas en él, desaparece,
porque pensar en él semáforo es dejar de verlo.
Yo disfruto del semáforo cuando me detiene,
pero disfrutaría igual si me mirara con su gran ojo verde
y yo creyese que dijera:
ADELANTE!
la avenida es tuya.

Iván Onia Valero

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