viernes, 3 de abril de 2015

Las palomas no son palomas


A Santiaguito

POR las tardes hay palomas encerradas
en cajas de cartón para esconder cometas
y los aviones que sobrevuelan los tejados
tienen mucho miedo de la gente.
Luego llega el viento, y la tarde no es tarde.
Luego llega la luz, y las palomas no son palomas.
Y la alegría trae a la gente hasta los tejados
para que se suban encima de los aviones.
Hay que dejar que el viento sople.
Hay que dejar que la luz encienda los ojos.
Hay que dejar que la alegría se pose en los paraguas
como un rayo que todo lo llena de agua fresca.
Hay que destruir el musgo de los cementerios.
Hay que ocultar la ceniza del otoño.
Hay que permitir que brote toda la hierbabuena
que nuestro pecho tiene guardado bajo los labios.
Hay que ser como niños que lloran
y por dentro están llenos de algodón y de puertos.

María Luisa Mora Alameda
cuadro: Niño con paloma, Pablo Picasso (1901)

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