lunes, 30 de marzo de 2015


Calculas que quedan 3 ó 4 segundos para llegar al frigorífico y vas pensando "sacar la cerveza del congelador/sacar la cerveza del congelador, no pienses en otra cosa, concéntrate"
Cuando horas más tarde vas a por un poco de helado, la botella te mira con esa mueca de chapa, boca torcida de aquellos a los que le duele más el olvido que el frío y te maldices y te preguntas cómo es posible que otra vez/que otra vez.
Después recuerdas que esta tarde pensaste en José Hierro 'ojú qué frío' y en Aureliano Buendía tocando una barra de hielo como si fuera el lomo de un toro paterno. Has escrito que el frío es un lenguaje ministerial que nos prestan los animales antes de tacharlo y levantarte a por un helado.
Ahora ya lo sabes, estás en el pelotón de los que se acaban disparando en el pie siguiendo el vuelo de un tucán, prefieres la metáfora a la vida. Un día te destruirás pensando en otra cosa.

Iván Onia Valero

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