sábado, 24 de enero de 2015


¿De qué otra realidad será enero metáfora? Quizá exista un río helado, tiernamente lejos, con novios tristes en la orilla oliéndose el sexo, un amor de velocidad y manos frías. Alguien los mira desde el puente y los nombra con una alquimia de árboles y mercurio: "enero, arteria del hielo, ruido de serpiente, música de orina".
Luego me mira a mí, atravesando los círculos de las seis de la tarde y me grita: jinete! y poeta! y tontoelculo!
Cuando miro, estoy solo y hace frío, a lo lejos asoma de nuevo el cabotaje de astros que trae la noche. Regreso a mis asuntos, como si hoy nadie hubiese detenido el tiempo con el lenguaje.

Iván Onia Valero

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