martes, 23 de septiembre de 2014

Una postal de nieve











Cuando me tienda en la vejez
como en un mal cerrado sepulcro
maldeciré tu nombre.

Sólo porque esta noche
enajenado y absorto en tu cuerpo
he deseado que fueras eterna.

Y no sabía si pegarte o llorar.


Félix Grande

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