lunes, 20 de mayo de 2013

Breve tratado sobre el miedo

Soy lo que sobrevive a los cobardes
y a los fatuos que ha sido
JORGE LUIS BORGES


Miedo me dan los que no dudan nunca
porque en el borde de su certidumbre
llevan mi sangre.

Miedo me dan aquellos que reniegan
de la envidia y del egoísmo porque
abjuran de lo humano.

Miedo me dan los que buscan la patria
y la señalan con el dedo mientras
cargan el fusil.

Miedo me dan los que queman banderas
y ahogan himnos porque besan otras
y cantan distinto.

Miedo me dan la izquierda y la derecha
porque ignoran que son el doble filo
de la misma espada.

Miedo me dan aquellos que jamás
han traicionado porque está próximo
el día en que lo hagan.

Miedo me dan los que no matarían
por un perro porque están preparados
para morir por un rey.

Miedo me da mi cuerpo porque siempre
es un enigma arcano frente a los espejos
y a los ojos.

Miedo me da la luna y sus formas
porque mira y gobierna como un cíclope
sobre la marea y mis hijos.

Miedo me da la copa de vino
porque en su poso duermen las palabras
que aún no te he dicho.

Miedo me dan el suicida y su olivo
porque legan en la tarde un valor
que desconozco.

Miedo me da la vasta exactitud
que canta Borges porque es un tigre
ciego e inalcanzable.

Miedo me dan el tiempo y sus principios
porque alguien escribió en ellos el día
en el que no estarás.

Miedo me da el alfanje del eclipse
porque es el final de una pregunta
que nadie responde.

Miedo me da el secreto y su ranura
porque forja una sola llave para
demasiadas manos.

Miedo me dan las mil lenguas babélicas
porque sólo alcanzo a descifrar
la magia negra de las traducciones.

Miedo me dan las noches y los días,
esa moneda en el aire.

Miedo me da el anzuelo, esa pregunta
que se muerde en el fondo.

Miedo me da el amor, ese extraño en los espejos
y miedo la venganza, esa cruz en el calendario.

Miedo me da el pasado con su roca,
el futuro, con su planeta.

Miedo me da el presente, ese pez que nadie ha visto.

Miedo me da el mar por su corazón
de clepsidra, sus olas que restan mi tiempo.

El gorrión y la zumaya,
esa única ave que se da la espalda.

El silencio, ese diálogo ancestral.

Miedo me da el poeta ese animal miserable
que miente más que muere.

Miedo me da el insomnio, esa metáfora del sueño
y miedo la metáfora, ese insomnio de las cosas.

Miedo me da olvidar el temblor
y los cuerpos que habita una camisa
cuando la luz apuñala a la luz.

Convertirme en el hombre que enumera
otro inventario de temores.

Llegar a ser aquel que sobrevive
a todos los cobardes que ha sido.


Iván Onia Valero de Galería de Mundo y Olvido
Cuadro: Silencio de pez de Mateo Cabrera

6 comentarios:

  1. Por qué le tiene miedo a la certeza, tocayo?
    Si usted no duda mucho, qué tiene de malo?

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  2. tengo muy pocas certezas y las que tengo no son más que eslabones de preguntas mayores, me parecen peligrosas las certezas y las verdades absolutas, no que se tengan, sino que quienes las posean no estén dispuestos a que puedan ser cambiadas por otras.

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  3. Me parece que nos sucede a muchos, y sin embargo muy pocos sois capaces de verlo, y quizá casi nadie sea capaz de expresarlo con esta contundencia tan aérea....
    El miedo aunque no nos guste controla la mayor parte de nuestras acciones
    excelente reflexion
    saludos

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  4. Muchas gracias por tus reflexiones. Cada persona lleva una maleta cargada con su pequeño museo de los horrores, saber desempaquetar cada uno la suya, se puede convertir en otro ejercicio más de cirugía ;)
    Un abrazo

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  5. He buscado este poema desde que te lo oí recitar hace poco, no sé explicar como refleja mis propios sentimientos o temores en algunas de sus pinceladas.Un placer tremendo haberlo encontrado y muchísimas gracias.Saudos!

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  6. Muchas gracias por tu búsqueda y tu comentario, me alegra mucho que te haya tocado, un abrazo

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