domingo, 7 de abril de 2013

En vos confío



















Ven otra vez socórreme apacigua este frío
Aproxima una mano de luz por las horas retintas
El desconcierto hiela mis huesos y mis ojos
Estoy abandonado de la felicidad

Protégeme, poema
Sano sólo me queda este odio a la desdicha
Dame calor acércame las palabras alucinantes
Fonema colorado abre tu portalón solemne
y pasaré a la cueva grandiosa del lenguaje
orando interminable la sílaba sin fin

Mira a este can salvaje atado con cadena
Mira a este tigre altanero extenuado en la lluvia
Y mira a mi velocidad tumefacta de miedo
Acércate, poema, dame una medicina desaforada
Delibera con todas mis vísceras, regresa sudoroso
maravillosamente sucio de humores y de sangre
y dime qué te han confiado qué les ocurre
descíframe recítame mi propio secreto
Apresúrate sílaba, me apago

Estoy abandonado de la felicidad
y como un alacrán que se matara con su propio veneno
con mis preguntas me estrangulo Responde tú, poema
Siéntate en una silla dame conversación
tú eres el brujo más misericorde
tú eres el sacerdote boreal

Ven otra vez Aproxima una mano de luz
Acércame las palabras fantásticas en el pan de la voz
Una jauría de ininteligibles
va cercando a mi vida y a mi cuerpo sagrados
con bocados con alimañas Asóciate a mi corazón
baja a esta selva y sé mi camarada augusto
Combate a mi favor contra esa peste a cataclismo
contra ese caldo soez de error y de amenaza

Ven otra vez Socórreme Socórreme, poema
Tú eres el enigmático solar
la mano que apacigua el espanto
la niebla enorme que todo lo besa
En vos confío En vos confío En vos confío


Félix Grande

2 comentarios:

  1. Un hermoso poema que afortunadamente no interrumpió un taxista. Una pena marcharme a la mitad de vuestra lectura

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  2. Gracias por el comentario, Anabel, espero vernos pronto y con más tiempo y lecturas. Al taxista me pareció verlo en el homenaje a Bécquer montado en bicicleta, creo que lleva una doble vida: amante de la poesía y sieso, jeje ;)

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