miércoles, 3 de octubre de 2012

(epitafio)

Solo, pero no muerto, casi muerto diríamos,
pero aún resoplando, con las manos inútiles
y el rostro azul. Vencido, pero ansioso. El mar
puso palabras viejas a mis plegarias. Ola,
madrépora, medusa, acantilado... He sido
el ahogado más duro de roer. Bajo el agua,
digno, iba cantando los poemas de Shelley.
Y cuando las gaviotas querían devorarme,
yo les daba pan limpio de sueños incompletos.
El mar era un dios torpe y no me merecía.















Vicente Valero

2 comentarios:

  1. No me había paseado con calma por tu blog hasta ahora y (¿puedo ser hoy sincera?), ha sido una caminata reconfortante de veras...

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  2. Muchas gracias, es reconfortante saber que alguien entra aquí para pasear

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