sábado, 4 de febrero de 2012

Reflexión sobre un incidente



















Ha llegado tu voz sin esperarla,
y aunque viene de Munich
ha cruzado un desierto interminable,
sin apenas fatiga,
y con el mismo acento de hace ya treinta años,
ahora que no hay rescoldos
y la ceniza es mucha, pero fría.
Hemos estado hablando, como si ayer,
en la ciudad que habito como un hueco fantasma,
nos hubiésemos visto y saludado.

Percibo que la vida es más ajena
de lo que nunca pude sospechar.
Y este tedio de asomarme al espejo
para ver que, el que miro,
debe ser aquel que te amó tanto
y que, al igual que a ti,
lo siento muy extraño.
¿Y quién es el que soy?

Ni siquiera habrá un día, en el futuro,
que alguien llegue a sentir, ni yo,
que aquel que fue, y estoy hablando del que hoy es,
es también un extraño.

El poema, si uno tiene la fuerza de acabarlo,
da siempre la respuesta.


Francisco Brines
Litografía de Maurits Cornelis Escher: Autorretrato en espejo esférico

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